Martes, 6 de Enero de 2009

Confebask cumple 25 años ante el reto de ganar protagonismo

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Lunes, 3 de Noviembre de 2008 MeneamesFresquiTechnoratiYahooWikio

Era un tiempo en el que los trabajadores enarbolaban como grito de guerra ‘obrero despedido, patrón colgado' ante la virulencia de una crisis económica que hacía estragos en el tejido industrial vasco y dejaba en la calle a miles de desempleados. Los empresarios arrastraban mala imagen y ETA les atacaba sin piedad. Se cerraba la década de los 70 y las patronales buscaban organizarse para enfrentarse a un medio hostil. Los sindicatos CC OO, ELA y UGT ya habían salido a la luz de la incipiente democracia y comenzaban a negociar sus convenios mientras que la patronal carecía de interlocutor, lo que también inquietaba al Gobierno vasco, que tenía prisa para llenar el  hueco de la clase empresarial. Por todo ello se creó Confebask.

Pero el nacimiento no iba a ser fácil. Ya el 10 de noviembre de 1976, tras cuatro horas de reunión en el hotel Euromar de la localidad guipuzcoana de Zarautz, los miembros de la primera agrupación empresarial vasca, Einkor, decidieron su disolución. ¿El motivo? Los asociados no se ponían de acuerdo si debían utilizar los términos Euskadi o País Vasco. Aunque las diferencias debieron ser más profundas, como recoge Iñigo González Inchaurraga en su libro ‘Guillermo de Aranzábal. 1928-2005'.

Fueron necesarios muchos intentos fallidos, cinco años de citas y desencuentros e incluso un acuerdo frustrado a última hora en la notaría bilbaína de Juan María Arriola, porque "Bizkaia y Álava se negaban a que Gipuzkoa contara con un vicepresidente en Confebask, hasta llegar a un acuerdo definitivo", rememora para DATO uno de los firmantes del acuerdo. Pedro Arroyo, José María Vizcaíno y Gonzalo Artiach, presidentes respectivos del Sindicato Empresarial Alavés (SEA), la Asociación de Empresarios de Guipúzcoa (Adegui) y el Centro Empresarial de Vizcaya (CEV) por fin otorgaron la escritura de constitución en la sede vizcaína a las diez de la mañana del  4 de marzo de 1983. Nacía la Confederación Empresarial Vasca (Confebask), que agrupa a unas 13.000 empresas privadas.

El primer consejo general lo formaron Vizcaíno, como presidente, y Guillermo de Aranzábal Alberdi, Ignacio de la Sota y Antón Marquet como vicepresidentes. Además, se nombró como secretario general a Javier Hernández Bilbao y 15 vocales, cinco por cada organización territorial.

Tantos avatares después, Hernández Bilbao, ahora recién jubilado y con la perspectiva de 25 años como testigo privilegiado, contempla desde su atalaya histórica una época que recuerda convulsa pero emocionante. "Eran tiempos muy difíciles, en los que los sindicatos defendían posiciones muy extremistas y pedían la cabeza de los empresarios, así que el mundo empresarial tenía que organizarse para defenderse de los ataques", recuerda a petición de DATO quien ocupara la secretaría general entre 1983 y 1995. 

Javier Hernández rescata de la memoria que las dificultades mayores para conformar el entramado empresarial estaban en Bizkaia, y que las organizaciones avanzaban a un ritmo mayor en Álava y Gipuzkoa, mientras que en aquélla no cuajaban las iniciativas. Así que "esos se hicieron fuertes" frente a la patronal vizcaína, resalta.

Las patronales controlaban las grandes empresas. En Bizkaia lo hacía Luis Olarra, "un antinacionalista total, que no quería favorecer el desarrollo estatutario", al frente de la todopoderosa federación vizcaína del metal, describe en este recorrido   un empresario de la época que prefiere no ser identificado. Por el contrario, en Gipuzkoa la patronal era afín al PNV, "por eso fue mucho más fácil la organización", resume.

Hubo que esperar hasta 1984 para que las dos organizaciones empresariales vizcaínas CEV y Confederación de Empresarios de Vizcaya (CGEV) dejaran de lado sus diferencias y se unieran para crear en julio de ese año el Centro Industrial y Mercantil de Vizcaya, después Cebek. Luego vendría el reto empresarial de ser reconocidos como interlocutores por la sociedad ante el conjunto de las instituciones vascas, tanto de tipo político-administrativo como social o sindical.

Después llegaría el gran proceso de reconversión industrial, más centrado en Bizkaia, con la transformación de la ría del Nervión, y la consiguiente desaparición de sectores históricos como el metalúrgico, bienes de equipo, construcción naval, siderurgia...

Durante estos 25 años, Confebask no sólo ha participado en las decisiones laborales, sino que ha sido testigo y protagonista de los cambios en la sociedad vasca. Ha adoptado posiciones no siempre compartidas por todos sus miembros. Sin embargo, las discrepancias no suelen salir a la luz pública. "Cada vez que la patronal hace una declaración pública, no contenta a parte de sus empresarios. Por ejemplo, para la patronal, la llamada ‘construcción nacional' es un problema", sostiene  un empresario. 

Otro empresario, Ricardo Benedí, el azote de Confebask, se queda en solitario al discrepar públicamente. "Uno puede votar a quien quiera pero la patronal tiene que actuar en clave empresarial. Hay que perseguir al empresario que no es honrado, pero no al que no piensa como tú y en Conbefask se impone un concepto nacionalista", declara a DATO.

Esta opinión no ha podido ser contrastada con la dirección de Confebask, ya que declinó hablar con esta publicación para la elaboración de este especial sobre su aniversario. Además, instó a algunos de sus ex máximos responsables a mantener el mutismo, según reconocieron éstos.

 

Ahora, el reto es construir un país en paz y sobrevivir y desarrollarse en un entorno muy cambiante y competitivo. "Confebask debe tener una mayor presencia y papel político en el ámbito vasco. Estar más en la vanguardia", propone Hernández Bilbao, su primer secretario general. En esa línea, el empresario Jabyer Fernández, entiende que la patronal debería adoptar medidas "en un momento como el actual de crisis en el que las empresas se desangran".  Y Alfonso Basagoiti desearía que Confebask tuviera "más peso y presencia" en las patronales española y europea. "Al estar integrada la economía vasca en un mercado único, es prioritario contar con representación al máximo nivel en todos los ámbitos de decisión", señala.

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