Miércoles, 7 de Enero de 2009

Antonio Catalán, presidente de NH Hoteles

DATO   Comentar noticia 0  comentarios Imprimir Imprimir    
Jueves, 6 de Noviembre de 2008 MeneamesFresquiTechnoratiYahooWikio

En 1978, con 29 años, fundó la cadena NH y más tarde, en 1997, vendió su parte de la compañía y creó AC Hoteles. Una compañía que cuenta con más de 100 establecimientos y 3.500 trabajadores. El empresario navarro apuesta ahora por aterrizar en Bilbao, una plaza en la que "es lógico y necesario que estemos", afirma. Para ello, ya negocia posibles ubicaciones

DATO BIZKAIA: ¿Por qué el País Vasco era la única comunidad en la que no estaba AC Hoteles?

ANTONIO CATALÁN: Simplemen-te, porque el suelo más caro de España ha estado en Euskadi. Ahora sí que hay más oportunidades.  

D. B.: ¿Qué planes tiene la cadena para la comunidad?

A. C.: A Euskadi la teníamos como asignatura pendiente y en ello hemos trabajado. Con NH, en tres años, hubo tres operaciones y entramos en las capitales. Ahora, con el precio del suelo por las nubes no había posibilidad. Surgió la opción de Vitoria y hemos llegado. Ahora  el  objetivo prioritario es estar en Bilbao, y luego en Donosti.    

D. B.: ¿Dónde se ubicaría? 

A. C.:  Bilbao lo vemos más fácil ahora porque puede haber oportunidades. San Sebastián sigue siendo más complicado porque hay poco suelo y está carísimo, pero también llegaremos. Tenemos un par de ubicaciones y estamos negociando con ellas. Lo lógico y necesario es que nosotros estemos en Bilbao. Depende de cómo evolucione el mercado, estamos en una crisis rara, financiera e inmobiliaria, que está afectando a todos los sectores y ha creado un desánimo general, pero que creo que la caída va a ser rápida y entonces sabremos dónde estamos. 

D. B.: ¿Qué puede aportar Bilbao a la compañía?

A. C.: Bilbao es una plaza madura,  en la que están todas las cadenas y en la que es necesario que estemos nosotros. Las firmas hoteleras tenemos un perfil determinado y no nos cuesta mucho llenar un hotel de 100 habitaciones, en este caso, en Bilbao. Sólo por una razón: porque ya tenemos el cliente. Es mucho más destino Bilbao que Logroño, por ejemplo. Es una ciudad industrial, con buenas conexiones aéreas y magníficas infraestructuras.  

D. B.: ¿Por qué cuenta con ese cliente y la seguridad de llenar el hotel en sus incios?

A. C.: Porque sólo con nuestros acuerdos de empresa ya tenemos asegurado cerca de 60 habitaciones ocupadas. Contamos con 34.000 acuerdos comerciales con grandes firmas como Telefónica, Siemens, Mercadona, BBVA, Santander, Telefónica, Orange... que mandan a sus directivos y trabajadores a nuestros hoteles. Creo que no tendremos dificultades.  

D. B.: ¿Qué cifras ofrece actualmente la compañía? 

A. C.: Contamos con 3.500 empleados repartidos en 115 hoteles, entre los que están abiertos y los que abrirán este año y el que viene. Por nuestros establecimientos pasan cerca de dos millones de visitas al año. El ejercicio pasado facturamos 61 millones de euros y este año pretendemos repetir las cifras  

D. B.: ¿Cuáles son sus proyectos para los próximos meses? 

A. C.: De aquí a final de año vamos a abrir hoteles en Sevilla, Barcelona, un ‘cinco estrellas' en Baqueira, Ciudad Real y Valencia. Aunque ahora estamos a la expectativa por el momento que se vive. Aún no está lloviendo demasiado para nosotros pero vamos a ver cómo salimos de este impás.  

D. B.: ¿Cómo definiría el estilo de AC Hoteles?

A. C.: Hoteles muy modernos, para un perfil de cliente muy determinado. Ejecutivo y hombre de negocios de lunes a jueves, y fin de semana para todo tipo de perfil. Además, ofrecemos conceptos como confortabilidad, rapidez o limpieza. Lo que pretendemos es que cuando la gente vea un AC sepa lo que se va a encontrar. Un hotel de última generación, pero dentro de nuestra línea.   

D. B.: ¿Existe demasiada oferta hotelera en Bilbao?

A. C.: Para los hoteleros, lógicamente, el mercado está saturado, pero mi tesis es que cuando se dice que sobran plazas hoteleras yo respondo que no, que lo que faltan son clientes. Eso es lo que hay que buscar en el mercado. Proporcionalmente el número de plazas no tiene nada que ver con las que hay en Barcelona, Valencia o Madrid. 

D. B.: Usted es un ejemplo empresarial. Euskadi siempre ha sido una tierra de emprendedores, pero, ¿faltan jóvenes empresarios?

A. C.: Creo que no. Si vemos las cifras, Euskadi y Navarra son las que más tiran en este aspecto, y aunque no hay que obviar que aquí hay una serie de dificultades, se nota que hay un gran apoyo del Gobierno vasco al sector empresarial. 

D. B.: ¿La presencia de ETA marca mucho el carácter del empresariado vasco?

A. C.: El País Vasco tiene una clase empresarial absolutamente excepcional. Que siga la comunidad como sigue,  siendo puntera en casi todo, con los problemas que genera ETA, me parece un milagro. Los empresarios vascos son muy de orden y concierto, gente trabajadora. Pero nosotros, en AC Hoteles, estamos acostumbrados a estar en las 17 comunidades autónomas, Portugal y Italia, y cada una tiene sus peculiaridades.  

D. B.: Una vez se cumpla la expansión de la cadena por todo el país, ¿dónde se centrarán sus esfuerzos?

A. C.: Nuestras inversiones más potentes se centran en los sistemas informáticos y el posicionamiento en los buscadores, que es muy importante para nosotros. Nuestro objetivo es que la gente entre en nuestra página para reservar la habitación. Estoy convencido de que este sector, a corto y medio plazo se centrará en las reservas por internet, en un caso muy parecido al de los billetes de avión. Es clave que esté identificado el producto y la marca, y creo que para vender por canales  tecnológicos es muy importante que se relacione la marca y el producto.  

D. B.: ¿Pero esto no deja fuera a mucha gente que todavía no termina de utilizar las nuevas tecnologías? 

A. C.:  La gente de nuestra generación no hemos pasado del móvil y el correo electrónico y, sin embargo, los más jóvenes no saben ni escribir a mano porque están todo el día conectados a la red y con sistemas informáticos. Está claro que cada día que pasa se jubila una generación no internauta y aparece una que sí lo es. El futuro está ahí.  

D. B.: ¿Y cómo será esta nueva ‘revolución' dentro del sector?

A. C.: Nuestro objetivo es que la gente entre en nuestro sistema. Lo que pasa es que este sector no tiene la madurez informática suficiente. Lo razonable es que el precio más barato estuviera en nuestra página. Intentamos que no haya precios para listos y pa ra tontos. Si yo tuviera claro que todo el mundo iba a reservar por nuestra página rompía todos los contratos con todo el mundo, pero todavía es pronto.   

D. B.: ¿Existe interés  por buscar otro tipo de clientes como la gente joven?

A. C.: Hoy la gente joven viaja mucho. Es un ‘commodity'. Nuestro perfil de cliente de fin de semana es una pareja joven, con ingresos entre 2.500 y 4.000 euros. Lógicamente, los que tienen piso, con la inflación que ha habido, su hipoteca se ha duplicado y han dejado de viajar. Pero esta tendencia se ha dado sólo en la primera parte del año y en esta segunda hemos recuperado a esos clientes. Tal y como están las cosas, si no te vas a comprar piso, tienes más liquidez para poder viajar. Por eso hay gente con situación económica un poco apretada, que no se puede ir a Nueva York pero que se va a Galicia. La gente quiere salir, está dentro de nuestra cultura. 

D. B.: ¿Los agroturismos pueden ser otra alternativa económica?

A. C.: El agroturismo me parece muy divertido pero, como negocio, el 70% está en venta. No hay una vocación empresarial detrás, porque es difícil compaginar el día a día con atender el fin de semana el negocio. O te dedicas a él y vives en la misma casa o es muy difícil que te salgan los números. Pero a nosotros, todo lo que sea que la gente se mueva, nos viene bien. 

D. B.: ¿Está el sector turístico en crisis?

A. C.:  El sector turístico no está en crisis, está algo peor que el año pasado pero creo que no es nada dramático, porque hablamos por comparación y, si se compara esto con otros sectores salimos ganando. La crisis se nota en que en nuestros restaurantes el 80% pide un plato y no pide dos, la gente está mucho más metódica con los gastos. Este país ha vivido muy por encima de sus posibilidades, nosotros y las administraciones públicas, que están todas en quiebra. Saldremos de la crisis, seguro, y creo que va a tener una caída en picado corta y después se tendrá que plantear otro concepto de país. Lo que no puede ser es que el ciudadano de a pie sea el que esté pagando la situación, con 95.000 personas más al paro cada mes. 

D. B.: ¿De quién ha sido la culpa? 

A. C.: Lo que está pasando con las inmobiliarias no me da ni frío ni calor. Si emprender es comprar suelo rústico, pastorear con el Ayuntamiento y la comunidad y que me lo recalifiquen... Prefiero a un señor que monta por sí solo un hotel, un restaurante o un bar. Gente que crea puestos de trabajo, valor añadido. El mayor problema del país es el suelo. Yo soy muy tajante con este tema, y aquí no sería socialista, sería estalinista. La gran crisis que tenemos viene provocada por el gran disparate que ha venido con el suelo, todo ello provocado por la banca, que ha alimentado todo esto.  

D. B.: Usted se fue de NH cuando estaba en la cumbre y luego triunfa de nuevo con AC Hoteles. ¿Por qué?

A. C.: Yo vendí por las necesidades del guión, había una pelea entre la parte financiera y la hotelera. Decidí poner precio a mi cabeza y empezar con otra cosa. Mi caso no es un buen ejemplo; el factor suerte también ha sido determinante. Nací hoteleramente en un mercado que tenía una demanda muy fuerte. Con el mercado a favor, el crecimiento de NH fue relativamente fácil. Luego, con la experiencia, todo ha sido más cómodo. Se lleva en la sangre. Mi padre tenía un taxi, luego montó una gasolinera... es un genio y figura. Él me decía: "si el padre es pastor el hijo tiene que ser ganadero". 

D. B.: ¿Es un ejemplo para el resto de empresarios?

A. C.: Muchos de mis compañeros de la universidad tenían la ambición de entrar a trabajar en la Administración y ahora todos son funcionarios. Yo no quería trabajar para nadie. La clave está en el esfuerzo, la constancia muchas horas y el factor suerte. A los empresarios se nos mitifica, pero lo que es duro de verdad es poner ladrillo ‘caravista' a menos 10 grados en invierno y a 40 en verano. Los empresarios hemos montado un mito sobre esta figura. Yo me levanto a las seis pero como yo, en mi misma empresa, se han levantado muchos.

Esta noticia y otras muchas, en el número 7 de DATO BIZKAIA. Puedes suscribirte a través de esta página web.

Comentar