Miércoles, 7 de Enero de 2009

Una caja fuerte custodia las declaraciones para garantizar su anonimato

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Jueves, 9 de Octubre de 2008 MeneamesFresquiTechnoratiYahooWikio
Etiquetas: declaraciones anónimas, declaraciones ciegas

En la jerga de los funcionarios del Departa­men­to de Hacienda, se conocen como ‘declaraciones ciegas'. Pero aunque todos los técnicos sepan de su existencia y nomenclatura, sólo recae sobre un empleado la responsabilidad de acceder a ellas. A pesar de todo, el proceso que siguen este tipo de informes es bien sencillo.

Todo comienza cuando el contribuyente acude a las dependencias de la Diputación para presentar su Declaración de la Renta. Es entonces cuando debe solicitar una cita para hacerlo de manera confidencial. El día concertado, el ciudadano tiene que llevar a las instalaciones forales dos declaraciones. Una cumplimentada con todos sus datos, incluidos los referentes a su identidad, y otra en la que aparecerán en blanco, sin rellenar, los datos personales. Un funcionario se encarga de cotejar los dos pliegos y asignarles el mismo código alfanumérico. 

Una vez superado el primer trámite, las dos declaraciones comienzan un viaje por separado. La que contiene toda la información del contribuyente es custodiada en un archivo particular, "una especie de caja fuerte". La otra declaración, donde sólo están escritos los datos económicos, es la que inicia el mismo control ordinario que las cuentas del resto de vizcaínos.  

La caja fuerte sólo se abre en casos excepcionales. "Si el grupo de liquidadores -compuesto por 200 personas- advierte alguna cosa extraña en la ‘declaración ciega', sería necesario consultar el otro pliego, donde aparecen todos los datos", explican fuentes de la Diputación. Pero en ese caso, accedería al archivo el único funcionario que tiene llaves del registro. En comparación con los procesos que se desarrollan en otras provincias, se puede decir que la Hacienda de Bizkaia facilita los trámites a sus contribuyentes. En Álava, por ejemplo, es primordial en este procedimiento la figura del notario. Los ciudadanos deben acudir a una notaría para depositar su declaración, que se introduce en un sobre lacrado a la espera de ser reclamada por el Servicio de Inspectores de la Administración. El coste de esta gestión suele oscilar entre los 50 y 100 euros. 

En Bizkaia, la presencia de un notario se limita a los casos en los que el contribuyente desea poseer un certificado de que ha entregado los detalles de sus cuentas en las arcas públicas. Pero se trata de un supuesto distinto a las bautizadas como ‘declaraciones ciegas'. "Si una persona quiere que un profesional levante acta cuando vaya a presentar su declaración, el notario le puede acompañar y así lo hace", aclara Manuel López Pardiñas, decano del Colegio Notarial de Bilbao.
 

Esta noticia y otras muchas, en el número 6 de DATO BIZKAIA. Puedes suscribirte a través de esta página web.

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