Miércoles, 7 de Enero de 2009

“Riojaforum no tiene un gran tirónâ€

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Viernes, 31 de Octubre de 2008 MeneamesFresquiTechnoratiYahooWikio

En 1978, con 29 años, Antonio Catalán fundó la cadena NH y más tarde, en 1997, vendió su parte de la empresa y creó AC Hoteles. Una compañía que cuenta con más de cien establecimientos y más de 3.500 trabajadores. El empresario navarro aclara que todas las capitales de provincia "quieren tener un palacio de congresos", y por ello apuesta porque Logroño se especialice en temas relacionados con el vino como reclamo. 

DATO LA RIOJA: ¿Qué cifras ofrece actualmente la compañía?

ANTONIO CATALÁN: Contamos con 3.500 empleados repartidos en  115 hoteles, entre los que están abiertos y los que abrirán este año y el que viene. Por nuestros establecimientos pasan cerca de dos millones de visitas al año. El ejercicio pasado tuvimos 61 millones de euros de beneficios antes de impuestos y este año pretendemos repetir las cifras.  

D. R.: ¿Cuáles son sus proyectos para los próximos meses? 

A. C.: De aquí a final de año vamos a abrir hoteles en Sevilla, Barcelona, un cinco estrellas en Baqueira, Ciudad Real y Valencia. Aunque ahora estamos a la expectativa por el momento que se vive. Aún no está lloviendo demasiado para nosotros, pero vamos a ver cómo salimos de este impás.  

D. R.: ¿ Cómo definiría el estilo de AC?

A. C.: Hoteles muy modernos, para un perfil de cliente muy determinado. Ejecutivo y hombre de negocios de lunes a jueves, y fin de semana para todo tipo de perfil. Además, ofrecemos conceptos como confortabilidad, rapidez o limpieza. Lo que pretendemos es que cuando la gente vea un AC sepa lo que se va a encontrar. Un hotel de última generación, pero dentro de nuestra línea.   

D. R.: ¿Existe demasiada oferta hotelera en Logroño?

A. C.: Para los hoteleros, lógicamente, el mercado está saturado, pero mi tesis es que cuando se dice que sobran plazas hoteleras yo respondo que no, que lo que faltan son clientes. Eso es lo que hay que buscar en el mercado. Proporcionalmete el númetro de plazas no tiene nada que ver con las que hay en Barcelona, Valencia o Madrid. 

D. R.: ¿Cuál es la clave por la que apuestan a la hora de llenar sus hoteles?

A. C.: Sólo con nuestros acuerdos de empresa ya tenemos asegurado cerca de 60 habitaciones ocupadas. Contamos con 34.000 acuerdos comerciales con grandes firmas como Telefónica, Siemens, Mercadona, BBVA, Santander, Telefónica, Orange... que mandan a sus directivos y trabajadores a nuestros hoteles.  

D. R.: ¿Qué ha supuesto el paso de cinco a cuatro estrellas del AC La Rioja?

A. C.: Pasó a cuatro estrellas porque teníamos un problema: nuestros clientes son las multinacionales, y en esto son muy taxativas, ya que los directivos se alojan sólo en cuatro estrellas. Si les pones uno de cinco, muchas de ellas lo rechazan. Nosotros inicialmente pensamos en las cinco porque pensamos en la gente que quiere dar un regalo y le apetece algo más elegante. Al final lo hemos conseguido meter en nuestros circuitos, le cortamos un trozo porque tenía muchas habitaciones y hemos dedicado esta parte a oficinas. Ahora está totalmente equilibrado y va bien, sin mayores dificultades. 

D. R.: ¿Se ha consolidado Logroño como destino para organizar congresos?

A. C.: Aquí el problema es que todas las capitales de provincia quieren tener un palacio de congresos, y es muy difícil porque los grandes congresos están en Madrid y Barcelona. Hay dispositivos como Turismo Barcelona que está cerrando ahora las citas de 2011 y 2012. La Rioja, o se especializa en temática relacionada con el vino o lo veo difícil. Está claro que todas las infraestructuras que se hagan a nosotros nos vienen fantástico, pero por ahora Riojaforum no tiene un gran tirón. 

D. R.: ¿Cuál debe ser entonces la apuesta de La Rioja?

A. C.: La Rioja es una comunidad a la que lógicamente le ha afectado el cierre de compañías del sector industrial. La Rioja es lo que es. Es el vino. Hay unas magníficas infraestructuras en bodegas, hotelitos rurales de fin de semana y rutas del vino. En Logroño sigue funcionando nuestro hotel, así que no hay problema. Pero bueno, a mí me dices: ¿a Logroño le ves un gran tirón? No, yo creo que no está pasando por los mejores momentos. 

D. R.: Entonces, ¿es posible otro desembarco de AC en la Comunidad?

A. C.: En el terreno industrial no hay un gran tirón, han cerrado varias fábricas. El aeropuerto está bien pero, claro, sólamente tiene dos vuelos, que a ver lo que duran. La Rioja tiene mucho atractivo turístico, pero casi todo fuera de la capital y relacionado con el vino. El hotel va bien, pero no haríamos un segundo establecimiento en La Rioja.  

D. R.: ¿Le interesa a la cadena el binomio enoturismo-alojamiento?

A. C.: No. Nosotros tenemos claro que ya estamos especializados en algo concreto. El enoturismo es un concepto utilizado muchas veces por las bodegas como relaciones públicas, pero hay que ponerle contenido, tienes que tener atractivos. En este tipo de hoteles, con pocas habitaciones, la masa crítica para nosotros es clave. Con un hotel de menos de 80 habitaciones andamos muy justos para llegar a los números. 

D. R.: Una vez se cumpla la expansión de la cadena por todo el país, ¿dónde se centrarán sus esfuerzos?

A. C.: Nuestras inversiones más potentes se centran en los sistemas informáticos y el posicionamiento en los buscadores es muy importante para nosotros. Nuestro objetivo es que la gente entre en nuestra página para reservar la habitación. Estoy convencido de que este sector, a corto y medio plazo se centrará en las reservas por internet, en un caso muy parecido al de los billetes de avión. Es clave que esté identificado el producto y la marca, y creo que para vender por canales es muy importante que se relacione la marca y el producto.  

D. R.: ¿Pero esto no deja fuera a mucha gente que todavía no termina de utilizar las nuevas tecnologías? 

A. C.:  La gente de nuestra generación no hemos pasado del móvil y el correo electrónico y, sin embargo, los más jóvenes no saben ni escribir a mano porque están todo el día conectados a la red y con sistemas informáticos. Está claro que cada día que pasa se jubila una generación no internauta y aparece una que sí lo es. El futuro está ahí.  

D. R.: ¿Y cómo será esta nueva ‘revolución' dentro del sector?

A. C.: Nuestro objetivo es que la gente entre en nuestro sistema. Lo que pasa es que nuestro sector no tiene la madurez informática suficiente. Lo razonable es que el precio más barato estuviera en nuestra web. Intentamos que no haya precios para listos y para tontos. Si yo tuviera claro que todo el mundo iba a reservar por nuestra página, rompía todos los contratos con todo el mundo, pero todavía es pronto.   

D. R.: ¿Existe interés  por buscar otro tipo de clientes como la gente joven?

A. C.: Hoy la gente joven viaja mucho. Es un ‘commodity'. Nuestro perfil de cliente de fin de semana es una pareja joven, con ingresos de entre 2.500 y 4.000 euros. Lógicamente, los que tienen piso, con la inflación que ha habido, su hipoteca se ha duplicado y han dejado de viajar. Pero esta tendencia se ha dado sólo en la primera parte del año y en esta segunda hemos recuperado a esos clientes. Tal y como están las cosas, si no te vas a comprar piso, tienes más liquidez para poder viajar. Por eso hay gente con situación económica un poco apretada, que no se puede ir a Nueva York pero que se va a Galicia. La gente quiere salir, está dentro de nuestra cultura. 

D. R.: ¿Las casas rurales pueden ser otra alternativa económica?

A. C.:  El turismo rural me parece muy divertido, pero como negocio el 70% está en venta. No hay una vocación empresarial detrás, porque es difícil compaginar el día a día con atender el fin de semana el negocio. O te dedicas a él y vives en la misma casa o es muy difícil que te salgan los números. Pero a nosotros, todo lo que sea que la gente se mueva, nos viene bien. 

D. R.: ¿Está el sector turístico en crisis?

A. C.:  Creo que el sector turístico no está en crisis, está algo peor que el año pasado pero no es nada dramático, porque hablamos por comparación y si se compara esto con otros sectores salimos ganando. La crisis se nota en que en nuestros restaurantes el 80% pide un plato y no dos, la gente está mucho más metódica con los gastos. Este país ha vivido muy por encima de sus posibiliades, nosotros y las administraciones públicas, que están todas en quiebra. Saldremos de la crisis, seguro, y creo que habrá una caída en picado corta y después se tendrá que plantear otro concepto de país. Lo que no puede ser es que el ciudadano de a pie sea el que esté pagando la crisis, con 95.000 personas más al paro cada mes. 

D. R.: ¿De quién ha sido la culpa? 

A. C.: Lo que está pasando con las inmobiliarias no me da ni frío ni calor. Si emprender es comprar suelo rústico, pastorear con el Ayuntamiento y la comunidad y que me lo recalifiquen... Prefiero a un señor que monta por sí solo un hotel, un restaurante o un bar. Gente que crea puestos de trabajo, valor añadido. El mayor problema del país es el suelo. Soy muy tajante con este tema, y aquí no sería socialista, sería estalinista. La gran crisis que tenemos viene provocada por el gran disparate que ha venido con el suelo, todo ello provocado por la banca, que ha alimentado todo esto.  

D. R.: Usted se fue de NH cuando estaba en la cumbre y luego triunfa de nuevo con AC Hoteles. ¿Por qué?

A. C.: Yo vendí por las necesidades del guión, había una pelea entre la parte financiera y la hotelera. Decidí poner precio a mi cabeza y empezar con otra cosa. Mi caso no es el ejemplo a seguir, creo que el factor suerte también ha sido determinante. Nací hoteleramente en un mercado que tenía una demanda muy fuerte. Con el mercado a favor, el crecimiento de NH fue relativamente fácil. Luego, con la experiencia, todo ha sido más cómodo. Se lleva en la sangre. Mi padre tenía un taxi, luego montó una gasolinera... es un genio y figura. Él me decía: "Si el padre es pastor el hijo tiene que ser ganadero". 

D. R.: ¿Es un ejemplo para el resto de empresarios?

A. C.: Muchos de mis compañeros de la universidad tenían la ambición de entrar a trabajar en la Administración y ahora todos son funcionarios. Yo no quería trabajar para nadie. La clave está en el esfuerzo, la constancia muchas horas y el factor suerte. A los empresarios se nos mitifica, pero lo que es duro de verdad es poner ladrillo ‘caravista' a menos diez grados en invierno y a  40 en verano. Los empresarios hemos montado un mito sobre esta figura. Me levanto a las seis pero como yo, en mi misma empresa se han levantado muchos.

Íntimo amigo de ZP, Antonio Catalán (Corella, Navarra, 1948) recuerda que inauguró su primer hotel en Pamplona, en 1978, con "tres millones de pesetas prestadas". Licenciado en Empresariales y de familia emprendedora, revolucionó el sector hostelero con ideas como la de instalar mandos de televisión en las habitaciones. "La gente se los llevaba pensando que en casa iban a sintonizar los canales del hotel", recuerda con ironía. Catalán se declara "íntimo amigo" de Rodríguez Zapatero y del presidente navarro, Miguel Sanz, lo que le ha costado los ‘puyazos' de la derecha mediática y la insinuación de boicot a sus hoteles. Le encanta andar en bicicleta y desde hace 18 años realiza el Camino de Santiago, algo que se ha convertido "en un espectáculo mediático. Vienen muchos empresarios, cada uno con el maillot de su empresa", bromea.

Puedes seguir leyendo esta información en el número 52 de DATO La Rioja o suscribirte a través esta web.

PJMalo Martes, 4 de Noviembre de 2008
Me encanta conocer la andadura empresarial de gente como Antonio Catalán. No soy empresari, ni tan siquiera tengo vocación de ello, pero ver a gente así es ver al país hacia delante. Suerte.

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